94/96

Hace un año y yo con la guardia baja...
El día que nos conocimos tenía las manos llenas de miedos y las venas adornadas con polvo compacto. Dijiste que esperara, que llegarías, que llegaría el día, que llegaría el momento. 


Hace un año no llovía, hoy piso charcos donde antes iba descalza por ti.
Sobre vidrios y clavos.

Dijiste que esperara, que llegarías, que llegaría el momento.

Me sentaste en tu regazo y me cobijaste. Susurraste algo en mi oído.
Me sentía en casa. Te volviste mi hogar.

Te di la intimidad cruda de mis historias inconclusas.
Tú me hiciste punto cardinal en tus mapas.

Hace un año y yo comencé a confiar, pusiste tu marca encima de mis escaras. Intenté mantenerla ahí, pellizcando, mordiendo, rasgando. Necesitaba sentirte. La seguí dejando doler por encima de cada mentira y cada vez que intenté reabrirme las heridas del pasado. Prefería tu dolor al mío, prefería tu daño al de otros.

Me pediste que no lo hiciera.
Que te buscara.
Que te necesitara cuando ya no pudiera contar conmigo misma.
Me pediste que no lo hiciera, pero nunca cogiste el teléfono. 

Había sangre en la almohada.

Al día siguiente sólo te reías.

No he abierto los puños desde entonces.
Escribiste diciendo que te habías acabado antes que yo y que todos.
Un blister vacío, tu bilis, tu silencio.

Tan inútil.
Tan crédula.
Te pedí que no lo hicieras.
Hice todo lo que querías. Callé todo lo que querías.
Te quise como querías.
Pero no era suficiente.

Nunca fue suficiente.
Dijiste que no llorara.
Dijiste que esperara.
Que todo estaría bien.

Burlaste todas mis llamadas.
Lavaste mis besos en pocos días.
Pero esperé, porque eso querías.

La resignación se hizo violenta, tu ausencia me golpeaba con crueldad, hundiéndose en mis costados. Algo en ti te hacía odiarme tanto, tanto... casi más de lo que yo me odiaba a mí misma. Pero te negabas a que me fuera.

Te permití tantas cosas.
Te acepté tantos daños...
Sentí tanto asco de mí al sentirme tan tuya, persiguiendo tus migajas. 

Hace un año te esperaba en la estación, enredaba mis manos en tus cabellos y te acurrucaba entre mis piernas. Domestiqué mis temores para darte paz.
Hace un año y yo con la vida destrozada.
Dejé de pincharme queriendo mantenerte vivo.
Me atormentaste durante días, lloré por muchos más. Tuve miedo. Quise regresar. Sentí culpa. Quise esconderme entre tus brazos otra vez. Creerte. Dijiste que cambiarías, dijiste que lo sentías, que no merecía nada de aquello...

Por primera vez, tu boca se colmó de verdad y la mía se vació de ti.

Burlé todas tus llamadas.
Te dije que no me esperaras.
Hay mangas largas en mi armario y tornasol en mi piel.
Tenías razón, estoy bien.